Emerger del Caos – Ana Paula Santana

Roughness at night (2020)
Ana Paula Santana
Video HD (5:16)

El primer día de agosto de este año tuve un accidente en la mano derecha. A causa de un arañazo de gato, mi mano comenzó a generar un proceso infeccioso que dejó como resultado una tendinitis aguda, una inflamación persistente y la muñeca con síndrome del túnel carpiano. El movimiento de mi mano pasó a ser casi nulo, no podía sostener o agarrar ningún objeto, no podía empuñar, ni tenía fuerza. Pero lo más particular era el dolor. Era un dolor de pozo, era un dolor negro con gris, a veces con ráfagas de diminutos puntos amarillos. Era como si mi mano estuviera llena de muelas y todas me dolieran al mismo tiempo. Como si todas esas muelas estuvieran chocando entre ellas, o se obstinaran por ensanchar. 

Mis familiares me preguntaban cómo era el dolor y yo decía que era un dolor parecido al dolor de dientes, un dolor que viaja por los nervios y llega a las sienes. Pero esa descripción no se acercaba nada a lo que sentía. Lo que en verdad quería decir es que sentía rocas, gérmenes y musgos de rocas dentro de la mano, agujeros con agua densa y negra que brillaba como lo hacen los ojos cuando comes hongos. Que sentía un ruido que no se parecía a ningún ruido o a ninguna música, un infrasonido que me producía náuseas y que quebraba el centro del pecho. Un mosaico que se quebraba. 

Cuando volví a casa, aun sin poder usar la mano derecha, ya había cedido las escenas de dolor intenso. Pero aún podía ver las cordilleras de muelas, escuchar el infrasonido nauseabundo, y sentir las líneas de electricidad que avisaban las dolencias. Entonces comencé a investigar y a experimentar con distintas formas de describir mi dolor. Cuando era pequeña y mi madre me llevaba al doctor, yo siempre tenía una forma muy peculiar (y hacía que mi madre se desesperaba) para describir el dolor con colores, o figuras o sonidos. Aun me pasa eso. Ahora sé que es una especie de sinestesia, pero en mi caso, sólo pasa cuando experimento dolor intenso. 

Roughness at night es un ejercicio audiovisual para describir lo que experimenté en los últimos meses. Intenté llegar a lo que sentía, a esas rocas, a esas muelas apretadas, mediante una característica de la percepción que últimamente me ha interesado de sobremanera y he investigado en sus posibilidades visuales y sonoras: la aspereza. La aspereza o rugosidad (roughness) es un parámetro de la percepción que se estudia examinando cómo las texturas son percibidas y codificadas por el sistema somatosensorial. De acuerdo con la teoría psicofísica, la aspereza de un sonido complejo (un sonido que comprende muchos parciales o componentes de tono puro) depende de la distancia entre los parciales medidos en anchos de banda críticos. Cualquier par simultáneo de parciales de aproximadamente la misma amplitud que sea menor que un ancho de banda crítico produce una aspereza asociada con la incapacidad de la membrana basilar para separarlos claramente. La percepción de la aspereza es una de las escalas multidimensionales de la percepción de la textura, que es el juicio de la sustancia y la calidad de un objeto. Los estudios de percepción de aspereza demuestran que es unidimensional, depende de la altura, el diámetro, la forma, el cumplimiento y la densidad del elemento; y que la relación entre la percepción de la aspereza y las propiedades físicas de una superficie es compleja y no lineal. 

Un estudio, realizado por el doctor Luc Arnal de la Universidad de Ginebra, sostiene que la aspereza no pasa por las mismas vías neuronales del habla y que está particularmente ligada con los gritos y el llanto de infantes. Arnal declara que ciertas conexiones neuronales se activan cuando los humanos escuchamos estas emisiones. La amígdala, que procesa las reacciones de miedo, se activa en nuestro cerebro cuando percibimos aspereza proveniente de la voz humana. 

On the first day of August this year I had an accident on my right hand. Due to a cat scratch, my hand began to generate an infectious process that resulted in acute tendonitis, persistent inflammation and the wrist with carpal tunnel syndrome. The movement of my hand became almost zero, I could not hold or grasp any object, I could not wield, nor did I have strength. But the most particular thing was the pain. It was a pit pain, it was a black and gray pain, sometimes with bursts of tiny yellow dots. It was as if my hand was full of molars and they all hurt at the same time. As if all those grinding wheels were colliding with each other, or stubbornly widening.

My relatives asked me what the pain was like and I said it was a pain similar to tooth pain, a pain that travels through the nerves and reaches the temples. But that description was nowhere near what he felt. What he really meant was that he felt rocks, germs and rock mosses inside his hand, holes with dense black water that gleamed like the eyes do when eating mushrooms. That I felt a noise that did not resemble any noise or music, an infrasound that made me nauseous and that broke the center of my chest.

A mosaic that was breaking.When I returned home, even without being able to use my right hand, the scenes of intense pain had already given way. But he could still see the ridges of molars, hear the foul infrasound, and feel the power lines that warned of ailments. So I started researching and experimenting with different ways of describing my pain. When I was little and my mother took me to the doctor, I always had a very peculiar way (and it made my mother despair) to describe pain with colors, or figures or sounds. That still happens to me. Now I know it is a kind of synesthesia, but in my case, it only happens when I experience severe pain.

Roughness at night is an audiovisual exercise to describe what I have experienced in recent months. I tried to get to what I felt, to those rocks, to those tight teeth, through a characteristic of perception that lately has interested me greatly and I have investigated its visual and sound possibilities: roughness. Roughness or roughness is a parameter of perception that is studied by examining how textures are perceived and encoded by the somatosensory system. According to psychophysical theory, the harshness of a complex sound (a sound comprising many partials or components of pure tone) depends on the distance between the partials measured at critical bandwidths. Any simultaneous pair of partials of approximately the same amplitude that is less than a critical bandwidth produces a harshness associated with the inability of the basilar membrane to clearly separate them. The perception of roughness is one of the multidimensional scales of the perception of texture, which is the judgment of the substance and quality of an object. Roughness perception studies show that it is one-dimensional, depends on the height, diameter, shape, compliance, and density of the element; and that the relationship between the perception of roughness and the physical properties of a surface is complex and non-linear.

A study, carried out by Dr. Luc Arnal of the University of Geneva, maintains that harshness does not pass through the same neural pathways of speech and that it is particularly linked to the screaming and crying of infants. Arnal states that certain neural connections are activated when humans listen to these broadcasts. The amygdala, which processes fear reactions, is activated in our brain when we perceive harshness coming from the human voice.

anapaulasantana.net


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